sábado, 28 de junio de 2008

LA CONSULTA SIN SENTIDO

Con el españolismo en lo más alto del monte por aquello de la Eurocopa, se nos presenta el Señor Ibarretxe de nuevo con su criatura creada allí precisamente, en lo alto del monte, del cual los nacionalistas vascos parecen no estar dispuestos a bajarse.

Lo más graciosos de todo este asunto es que lo menos importante de todo son las preguntas que pretende hacer el Gobierno Vasco. Desde luego son las dos preguntas más absurdas que pueden hacerse a la ciudadanía.

Veamos las dos preguntas:

-Primera pregunta: ¿está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?

- Segunda pregunta: ¿está usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco, y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?

Imaginemos que la consulta se celebra y resulta que los vascos y las vascas responden que sí a ambas cuestiones. ¿Que ocurriría?

Respecto a la primera pregunta la cosa es obvia. El final dialogado (o no) de la banda, no corresponde decidirlo a los vascos sino a los dos sujetos que podrían estar implicados en el diálogo: ETA y el Gobierno de España. Que yo sepa lo que ETA hace no depende de la voluntad ciudadana sino de las asesinas estrategias diseñadas por su aparato político-militar. Por lo que se refiere a la posición del Gobierno de España, permítanme decir que deberá estar condicionada por lo que piense el conjunto de los españoles, y no sólo por los vascos, porque, que yo sepa, las bombas estallan igual en Valencia que en Vitoria.

En cuanto a la segunda pregunta nos encontramos en la misma tesitura. Por mucho que los vascos decidan que sus partidos inicien una negociación política sin exclusiones, la decisión sigue estando en manos de los partidos políticos. Es como si le preguntan a mi comunidad de vecinos que si están de acuerdo con que yo, presidente de la comunidad, me coma una hamburguesa. Ellos puede que digan que sí, pero si yo quiero seguir a dieta no creo que nadie pueda obligarme "hartarme" de comida basura. ¿En serio alguien cree que Batasuna se va a sentar en una mesa con el PP porque lo hayan votado así los vascos en una consulta?

Fuera ya de la inconstitucionalidad de la consulta que para mí está fuera de toda duda, está claro que estas preguntas son las más inútiles que se le pueden hacer a los vascos. Si yo pudiera votar en dicho referéndum puede que votara sí a ambas cuestiones, pero sería como votar que estoy de acuerdo con que el Lehendakari vaya al Lavabo cuando lo precise. Diga yo lo que diga el seguirá guiándose por su propia voluntad y la de su sistema digestivo.

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