Hace ya más de un año que no vivo al suroeste del Río Grande, y sin embargo cada vez le tengo más cariño a ese pedazo de tierra. Ayer, alguien que vive en aquella orilla del río me dio una idea sobre una serie de cuestiones en las que he estado reflexionando desde hace proximadamente un mes.
Con el recorte presupuestario llevado a cabo por el Gobierno socialista, me he dado cuenta (sí es posible que hasta ahora haya sido un ingenuo) del enorme poder que tien los mercados internacionales (es decir, la gente que tiene dinero por doquier) sobre las decisiones de política económica de los Estados-Nación.
¿Para qué sirve el voto ciudadano si finalmente serán las agencias de calificación de deuda o las entidades financieras las que marcarán respectivamente las políticas de contracción y de expansión del gasto en función de sus propias necesidades?
Ante la imposibilidad de acudir a la vía del voto como respuesta efectiva en las decisiones económicas (hay muchas otras políticas, incluida la distribución del gasto, en la que el voto si puede marcar y mucho la diferencia entre las diversas opciones), pensé que habría que acudir a medidas más drásticas que poseen la mayoría de los ciudadanos, es decir, recurrir como trabajadores al ejercicio del derecho a huelga para presionar así al empresario.
Sin embargo, la realidad en la sitiuación económica actual nos demuestra que ese empresario es por un lado el propio Estado que ante una situación de huelga de sus empleados se verá más débil que antes, y, por tanto, más frágil ante las presiones de los llamados mercados internacionales.
Los otros empresarios, los privados de la economía real, también se verán más débiles ante una situación de huelga en sus compañías para la consecución de financión de los mercados financieros.
Por lo tanto, la huelga, general o sectorial, aún siendo una medida legítima y necesaria de los trabajadores para demostrar su capacidad de acción, no es una medida lo suficientemente contudente que afecte a los resposables y beneficiados de esta crisis: la economía no real o financiera.
¿Cómo podemos luchar ante esta situación? Algún amigo mío propone que la mejor medida para evitar esto es no endeudándose. Si sólo haces uso de tus recursos, sin pedir nada prestado, es decir, si no necesitas de la economía financiera, no tendrás problemas con tu deuda porque nunca tendrás que pagarla. La aceptación de esa realidad haría que la mayoría de las familias no pudiesen comprarse un electrodoméstico más caro de lo normal sin haber ahorrado durante 5 o 6 meses el dinero que necesitaban para comprarlo. Evitar el endeudamiento e ignorar la economía financiera, es dar un paso hacia atrás en el desarrollo económico.
El problema real no es que haya excesiva deuda, sino que los que prestan el dinero quieren cobrarse un excesivo interés sin correr ningún tipo de riesgo. Lo que estamos viviendo en nuestros días es el abuso por parte de una serie de usureros en trajes de Armani, que comen en hoteles caros y que se autodenominan mercados financieros internacionales.
¿Qué podemos hacer frente a ellos? Ya os digo que venía pensando desde hace unos días en este tema. Viendo que la huelga de trabajo no era una solución, pensé que quizá valiera la pena realizar un ataque como consumidores. Pero, ¿cómo hacerlo?
La idea me vino, como tantas veces, del oeste del Río Grande: habría que actuar como consumidores financieros. Puede que parezca algo díficil de obtener en sociedades desestructuradas y con carencia de solidaridad social como las nuestras, pero el mejor mecanismo de lucha frente a los mercados financieros internacionales, es ponernos en huelga como prestatarios.
Ante el abuso y la usura de estas instituciones, habría que poner en marcha mecanismos de "huelgas" en el pago de hipotecas, préstasmos a pymes y autónomos, pagos de intereses de la deuda de los Estados-Nación, etc. ¿Qué sucedería si durante una semana decidiéramos, si no todos, al menos muchos, dejar de pagarles a ese interés desorbitado de nuestra deuda a los mercados financieros? ¿O si sólo les pagásemos los intereses que consideráramos realmente justos?
Puede parecer una idea descabellada ( a mí me lo pareció en un principio), pero bueno al menos ahí queda como reflexión y como excusa de la reaperura de este blog.
Con el recorte presupuestario llevado a cabo por el Gobierno socialista, me he dado cuenta (sí es posible que hasta ahora haya sido un ingenuo) del enorme poder que tien los mercados internacionales (es decir, la gente que tiene dinero por doquier) sobre las decisiones de política económica de los Estados-Nación.
¿Para qué sirve el voto ciudadano si finalmente serán las agencias de calificación de deuda o las entidades financieras las que marcarán respectivamente las políticas de contracción y de expansión del gasto en función de sus propias necesidades?
Ante la imposibilidad de acudir a la vía del voto como respuesta efectiva en las decisiones económicas (hay muchas otras políticas, incluida la distribución del gasto, en la que el voto si puede marcar y mucho la diferencia entre las diversas opciones), pensé que habría que acudir a medidas más drásticas que poseen la mayoría de los ciudadanos, es decir, recurrir como trabajadores al ejercicio del derecho a huelga para presionar así al empresario.
Sin embargo, la realidad en la sitiuación económica actual nos demuestra que ese empresario es por un lado el propio Estado que ante una situación de huelga de sus empleados se verá más débil que antes, y, por tanto, más frágil ante las presiones de los llamados mercados internacionales.
Los otros empresarios, los privados de la economía real, también se verán más débiles ante una situación de huelga en sus compañías para la consecución de financión de los mercados financieros.
Por lo tanto, la huelga, general o sectorial, aún siendo una medida legítima y necesaria de los trabajadores para demostrar su capacidad de acción, no es una medida lo suficientemente contudente que afecte a los resposables y beneficiados de esta crisis: la economía no real o financiera.
¿Cómo podemos luchar ante esta situación? Algún amigo mío propone que la mejor medida para evitar esto es no endeudándose. Si sólo haces uso de tus recursos, sin pedir nada prestado, es decir, si no necesitas de la economía financiera, no tendrás problemas con tu deuda porque nunca tendrás que pagarla. La aceptación de esa realidad haría que la mayoría de las familias no pudiesen comprarse un electrodoméstico más caro de lo normal sin haber ahorrado durante 5 o 6 meses el dinero que necesitaban para comprarlo. Evitar el endeudamiento e ignorar la economía financiera, es dar un paso hacia atrás en el desarrollo económico.
El problema real no es que haya excesiva deuda, sino que los que prestan el dinero quieren cobrarse un excesivo interés sin correr ningún tipo de riesgo. Lo que estamos viviendo en nuestros días es el abuso por parte de una serie de usureros en trajes de Armani, que comen en hoteles caros y que se autodenominan mercados financieros internacionales.
¿Qué podemos hacer frente a ellos? Ya os digo que venía pensando desde hace unos días en este tema. Viendo que la huelga de trabajo no era una solución, pensé que quizá valiera la pena realizar un ataque como consumidores. Pero, ¿cómo hacerlo?
La idea me vino, como tantas veces, del oeste del Río Grande: habría que actuar como consumidores financieros. Puede que parezca algo díficil de obtener en sociedades desestructuradas y con carencia de solidaridad social como las nuestras, pero el mejor mecanismo de lucha frente a los mercados financieros internacionales, es ponernos en huelga como prestatarios.
Ante el abuso y la usura de estas instituciones, habría que poner en marcha mecanismos de "huelgas" en el pago de hipotecas, préstasmos a pymes y autónomos, pagos de intereses de la deuda de los Estados-Nación, etc. ¿Qué sucedería si durante una semana decidiéramos, si no todos, al menos muchos, dejar de pagarles a ese interés desorbitado de nuestra deuda a los mercados financieros? ¿O si sólo les pagásemos los intereses que consideráramos realmente justos?
Puede parecer una idea descabellada ( a mí me lo pareció en un principio), pero bueno al menos ahí queda como reflexión y como excusa de la reaperura de este blog.

